REFRANES

Los Refranes 



El refrán es una paremia tradicional de origen y uso popular –y por definición, de autoría anónima– con intención didáctica, moral o incluso filosófica.[1]​ En algunos contextos puede encontrarse como sinónimo de dicho e incluso de proverbio,[2]​ si bien el dicho, esencialmente oral abarca un significado más amplio, como conjunto de palabras que proponen un concepto cabal, agudo, oportuno, e incluso malicioso, o bien una ocurrencia chistosa.[3]​ Por su parte, el proverbio, como el adagio y la máxima, suelen estar asociados a lo culto, lo bíblico o lo oriental. En suma, en el ámbito de la lengua castellana o idioma español, el refrán es, por antonomasia, la paremia más representativa de la sabiduría popular.[4]

Los refranes presentan algunas características distintivas:

  • Son un tipo de paremia, es decir, son frases populares transmitidas en forma oral de generación en generación, que se repiten de manera prácticamente invariable y que expresan algún tipo de pensamiento moral.
  • En la mayoría de los casos, son de origen anónimo, es decir que se desconoce su autor. También hay refranes con origen literario.
  • Suelen utilizar figuras retóricas y recursos literarios, como el verso y la rima, pero por lo general son sencillos. También pueden comportar cierta cuota de ironía o humor. Eso los hace más fáciles de memorizar y de transmitir.
  • Tienen carácter connotativo, es decir que poseen un significado explícito (lo que transmiten de manera literal) y un significado implícito (el significado indirecto, que es el verdadero mensaje de la frase).
  • Se formulan a partir de la experiencia, por lo cual se refieren a la vida real, y son parte de la cultura y la memoria colectiva de una comunidad de hablantes.
  • Por lo general, intentan transmitir un pensamiento moral, enseñar algo o dar un consejo o advertencia sobre algún tema, es decir que tienen un objetivo didáctico.
  • Son frases acotadas, pero con sentido autónomo y con un significado contundente.
  • Suelen ser de uso coloquial, es decir que aparecen en el habla corriente y en la vida cotidiana.

Ejemplos de refranes populares

  1. “No por mucho madrugar amanece más temprano”. Muchas veces las cosas no dependen de nuestros propios esfuerzos, sino que estamos sujetos a las decisiones de terceros o a circunstancias que no podemos controlar. Las cosas llevan su tiempo y deben seguir su curso natural para desarrollarse y completarse.
  2. “Aunque la mona se vista de seda, mona queda”. La condición de una persona o su esencia no pueden encubrirse, más allá de que se intente cambiar con mejoras superficiales o externas. Alguien o algo puede modificar su apariencia, pero seguirá conservando la misma esencia o naturaleza que tenía.
  3. “Al que madruga, Dios lo ayuda”. Aquella persona que se esfuerza recibirá una recompensa. Para lograr los objetivos, son importantes el trabajo y la dedicación.
  4. “Donde hubo fuego, cenizas quedan”. Aunque una relación amorosa haya llegado a su fin, pueden quedar recuerdos y sentimientos entre las personas involucradas.
  5. “El casado casa quiere”. Las personas con pareja, luego de casarse, necesitarán tener su propio lugar. Por eso es conveniente que los matrimonios se independicen de sus familias de origen.
  6. “A caballo regalado no se le miran los dientes”. Cuando una persona recibe algún regalo o no paga por algo, debe aceptarlo de buen grado y sin exigencias. Se considera de mala educación enfocarse en la calidad de un obsequio, así como destacar sus defectos o fallas.


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